sábado, 14 de junio de 2014

41. Recordar: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.




"Que se tenga el mínimo de documentación,
eliminen testimonios, y a todo aquel contrario al
régimen, porque ha de llegar un día en que se
va a plantar decir que esto nunca sucedió"
(Francisco Franco)



Regreso a tu recuerdo, me digo, como quien regresa al pasado. Pero no es cierto abuelo, porque tu recuerdo vive conmigo y es el presente. Deliberadamente retomo tu historia, la que viviste y padeciste en un tiempo de infamia en el que yo no existía, para volver a colocar las piezas del puzzle que jamás lograré completar. Sin embargo abrigo la certeza de que tengo que hablar en tu nombre, en el nombre de un hombre que sabía lo que era el dolor pero luchaba por alcanzar la alegría. "Sin duda a veces hay que hablar en nombre de los naúfragos. Hablar en su nombre, en su silencio, para devolverles las palabras" decía Jorge Semprún en La Escritura o la vida.

Dentro de poco tiempo no habrá nadie que recuerde el festín que Tánatos se dio en el franquismo. La voz de los escasos supervivientes que aún quedan se va extinguiendo. Necesitamos recordar el pasado y para eso no son necesarias leyes, aunque ese recuerdo ha de convertirse en espíritu de Justicia.


Recordar: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.

Lo que le ocurrió a mi abuelo no fue fruto de la mala suerte. La condena, los años de cárcel, la libertad vigilada, la incautación de bienes y que su descendencia fuera señalada como "hijos de un rojo", no fue una desgracia. 

Mi abuelo fue una víctima de la represión franquista institucionalizada, uno más de los 270.000 encarcelados en el año 1939, un vencido ante el mecanismo de humillación y aniquilación física y psíquica impuesto por los vencedores.

Mi padre y sus hermanos fueron víctimas. Formaron parte de una generación que creció con el trauma de la Guerra. Aprendieron de su padre los silencios, la prohibición de hacer preguntas, el sufrimiento y a reprimir las emociones. Así que el Golpe del 36, la Guerra y la represión familiar formaron parte de un trauma sin resolver.

Yo soy una víctima. Los nietos también somos víctimas que nos hemos encontrado con un silencio heredado y con la falta de información necesaria a nivel familiar e  institucional para asimilar y digerir el trauma.

Toda una generación perdió la lucha contra el fascismo y los que sobrevivieron jamás dejaron de luchar y nunca abandonaron la esperanza. ¿Por qué habríamos de perderla nosotros?

Dicen que la Memoria es la facultad que le permite al ser humano retener y recordar hechos pasados, la capacidad de almacenar recuerdos a partir de determinadas emociones. Joseph Joubert definía la Memoria como el "espejo donde vemos a los ausentes".

Allí estás tu abuelo, como un ocupa en los pliegues del corazón. Allí descansas tu y tu dignidad, que merece ser recordada por tu nombre.


María Torres
Nieta de un republicano español




2 comentarios:

Juan Manuel Carballal dijo...

Que bonitas palabras.
Olvido ¡nunca!

María Torres dijo...

Gracias Juan Manuel.
¡Olvido nunca! El olvido absuelve a los verdugos.